Las florecillas del Papa Luciani

 

Parte V

 

 

 

 


 

- De "Humilitas" - años 1992 - 1993

 

 

Don Albino y la guerra

 

Algunos testimonios de la hermana del Papa. "Nuestra familia estaba muy comprometida con la resistencia. Nunca hemos sido fascistas. Mi hermano Edoardo, después del 8 de septiembre de 1943, había constituido una brigada de partisanos católicos. Actuaban en la clandestinidad. Yo hacía de puente entre ellos y Belluno. Una especie de estafeta. Albino daba consejos acerca de cómo debían moverse. Qué debían hacer, informaciones preciosas. Estaba muy adentro. De hecho, tejía los hilos de la resistencia católica en nuestra zona".

A la pregunta de si era verdad que había salvado la vida de un fascista, que estaba por ser ajusticiado por los partisanos rojos, respondió : "Sí, es verdad. Se trataba justo del maestro que lo había preparado en el instituto. No era un verdadero fascista. Pero, por motivos de buen vivir, se había comprometido mucho con las organizaciones del fascismo.

De noche, vinieron los partisanos comunistas y se lo llevaron. Al día siguiente, a la mañana temprano, sentimos tocar la puerta. Abre mamá y se encuentra delante con una mujer de rodillas. Era la esposa del maestro. Imploraba : "Hagan venir al Albino, se los ruego, sólo él puede salvar a mi marido". Mamá informó enseguida a mi hermano en Belluno, que no dudó en venir". - Pero, ¿qué podía hacer ? "Tenía un primo comunista entre los partisanos. Lo fue a buscar. Éste, de buenas a primeras, dijo que no sabía nada de aquella historia. "Yo no tengo nada que ver", decía. Albino insistió. Lo asustó : "Mira, lo sé, sé que tú eres responsable; yo no vuelvo a Belluno hasta que no suelten al maestro". Después, volvió a casa.

Las horas pasaban y crecía la tensión. A la noche, mamá pidió a Albino que volviera a ver a su primo, para ver si había novedades. Lo hizo. Del pueblo apenas había partido una estafeta para los partisanos comunistas. Al alba, el día después, el maestro podía volver a abrazar a su esposa. ¡ Qué tiempos ! ¡ Cuántas personas fueron asesinadas por el odio político en aquellos años !"

 

 

Los botones como sombreros de cardenal

 

Refiriéndose a la nómina como obispo, la hermana del Papa cuenta : "No pude ir a Roma para la ceremonia porque mi marido estaba enfermo. Recuerdo que, algún mes antes, estuve en casa de mi hermano en Belluno y en los periódicos ya se vociferaba de su posible nómina : "Esperemos que no suceda", me dijo. Y luego, tomándome el pelo como hacía a menudo : "¡ Pero, tal vez tú estés contenta de convertirte en la hermana del obispo !". "Albino, obispo o no, tú sigues siendo mi hermano", le repliqué riendo. Él bromeaba a menudo sobre estos aspectos legados a la vida eclesial.

Una vez, cuando era pequeña, de 12 o 13 años, él era cura hacía poco, estaba cosiendo un pullover y observé que los botones parecían sombreros de cardenal. "¡Eh, querida mía, tú no puedes cultivar estas esperanzas ! Quizá yo ...". Era un burlón.

¡ Yo estaba siempre tan feliz cuando Albino regresaba a casa por un poco ! Nos reíamos con él".

 

 

"Iremos cuando lo hagan Papa"

 

"Recuerdo que también, cuando lo crearon cardenal, no fui a Roma. Mi hermano Albino casi no nos lo había dicho y no había organizado comitivas que lo acompañaran; Edoardo me había dicho que no habría ido ni siquiera él. Luego, en televisión, lo vi a él y a muchos conocidos que, al último momento, habían ido a Roma. Me quedé un poco mal : mis familiares me consolaron : "¡ Está bien, quiere decir que iremos cuando lo hagan Papa !". Después me lamenté con Albino, y él, desde entonces, nos invitó a pasar siempre el día de Navidad y de Pascuas juntos, en el Patriarcado. Desde 1970 lo hicimos siempre".

 

 

"Pequeñita y muy charlatana"

 

Del viaje del Cardenal a Fátima. "Me contó que sor Lucía era "pequeñita y muy charlatana". Y ha sucedido muchas veces que, hablando con los familiares de este hecho, Albino se pusiera imprevistamente serio, como golpeado por una grave pensamiento. Nunca lo habíamos visto tan turbado. La misma turbación tuvo la noche del 5 de agosto de 1978, a la vigilia de la muerte de Pablo VI. Él estaba con mi hija Lina, que le hablaba de la muerte de un amigo suyo, y él, con una gravedad de expresión inusual, le dijo : "Hay que estar siempre preparados, porque la muerte puede venir e cualquier momento". Era como si quisiera sacarse de encima un pensamiento. Pero, de todas estas cosas, por el momento, no nos ocupamos. Luego, sí".

 

 

La escolta la sembraba

 

Por lo que se refiere a qué cosa habría hecho su hermano como Papa, respondió : "Lo que había hecho toda la vida : ser sacerdote. Sobre todo, oración y catequesis. Pienso que en la Iglesia habría provocado alguna cosa. ¿ Sabe ? Mi hermano era un simple, no un simplón.

En Venecia, esta simplicidad suya había hecho torcer la boca a muchos, que no digerían el hecho de que él hablase en tono simple y humilde, que anduviera por la ciudad en sotana, que no quisiera la escolta y el acompañamiento oficial. Él, la escolta, a menudo la sembraba".

 

Antonia Luciani

 


 

¿ Se puede fumar ?

 

"Hombre lleno de espíritu, que había leído y que recordaba de manera extraordinaria, capaz de humorismo en la hora apenas sucesiva a su elección : un cardenal español habiéndole pedido, a la mesa, el permiso de fumar : "Sí - respondió - pero ... ¡ fumata blanca !"

 

 

El pastoral ... una contención cuando no sabe donde poner las manos

 

28 de agosto de 1978 hora 18. "Nuevo encuentro entre el Pontífice y mons. Noé en vista de la ceremonia del domingo. ¡ Nada de silla gestatoria ! ("¡ cuando sea viejo !"). Nada de asistencia en su Misa cotidiana salvo las religiosas y su secretario, don Diego, con quien concelebra. ¿ Por qué hacer levantar tan temprano a los dos domésticos (Gusso) ? ¡ Tienen familia ! Respecto del uso del báculo o, al menos, de la cruz que Pablo VI llevaba en público, contrariamente al uso antiguo (el Papa no tiene báculo) : él vio un medio de contención (como el Papa Juan con su sombrero) cuando no sabe cómo poner las manos. Noé responde que es favorable. Yo respondo lo contrario : "Aquí estoy como el asno de Budidano". Luego terminó por aceptarlo.

No está fascinado por las aclamaciones populares. Recuerda las que acogieron a Pío IX en 1846 : "¡ Y luego vinieron las cruces ! ¡ Para mí, las mías ya han llegado !"

 

Card. Jacques Martin

 


 

Los chicos vociferantes

 

"Tenía el arte de hacer sentir cómodos a todos, como en su propia casa, quitando todo obstáculo del medio. Si la confianza en Dios era el perno de sus pensamientos y de sus acciones, la amabilidad hacia el prójimo reflejaba como en un espejo al mismo Jesús, manso y humilde de corazón. La simpatía por los pequeños, los humildes, los pobres, le salía espontánea, hasta el punto de hacer esperar al nuevo prefecto de Venecia, en visita de cortesía, para acoger a una cuadrilla de chicos vociferantes que fueron a encontrarse con él en el patriarcado : yo estaba presente y responsable de aquella irrupción improvisada".

 

 

Un reproche ... amable

 

"Tiempo atrás, encontré en Venecia a un anciano gentilísimo que, mientras subía al vaporetto, me reconoció y me habló enseguida del Patriarca Luciani. En tiempos de su servicio en portería, tomó conocimiento de un incidente que le tocó sufrir a una de las bonísimas hermanas de María Niña que trabajaban en el patriarcado. Durante la hora del almuerzo, un párroco buscaba telefónicamente al patriarca; la hermana convenció al sacerdote de llamar más tarde, porque le parecía que el patriarca tendría particular necesidad de un momento de tranquilidad. Cuando a la tarde, supo del llamado telefónico, el Card. Luciani buscó a la hermana y, con amable franqueza, la disuadió de similares iniciativas, porque - dijo - si un párroco busca al patriarca a la hora de comer, quiere decir que la cosa es urgente ... ¡ y que no suceda nunca más !

Entraba y salía como un invitado - decía el ex portero - y, disculpándose de la molestia, se informaba cada vez de mi familia y de la nietita Paola ... ¡ Un hombre santo !"

 

don Licio Boldrin

 


 

Caridad y autoridad

 

"Para certificar el binomio caridad y autoridad en la acción de Albino Luciani, mons. Scalzotto ha revelado un episodio inédito de cuando era obispo de Vittorio Veneto : un aluvión había obligado a varios fieles a refugiarse por la noche en la parroquia, cosa que no había sido muy del agrado del párroco.

Informado del hecho por el alcalde, mons. Luciani, no sólo ordenó que los fieles pudieran permanecer en la parroquia, sino, al día siguiente, a las 5.30 de la mañana, los visitó de incógnito. Al mismo tiempo, entregó al párroco un mensaje escrito en el que intimaba : "Acuérdate de que aquí el párroco soy yo. Considérate exonerado ". La cosa, en efecto, ocurrió puntualmente ".

 

mons. Tiziano Scalzotto

 


 

Venecia es peligrosa

 

"El 17 de abril de 1978, el card. A. Luciani, Patriarca de Venecia, en calidad de presidente de los obispos del Trivéneto, presidió la liturgia excequial por los funerales de S.E. mons. Vittorio De Zanche, obispo emérito de Concordia - Pordenone.

Al término de la sagrada liturgia, en la cual han participado diversos cardenales, una treintena de obispos y más de 400 sacerdotes, me he encontrado casualmente al lado de S. Em., el card. Luciani.

En la sacristía, ayudo al cardenal celebrante a quitarse los sagrados paramentos pontificales. Al final, le coloco el abrigo y el sombrero. Colocando tales efectos personales, dije con tono decidido y sincero : "Monseñor, Eminencia ... mire que Venecia es peligrosa". "¿ Por qué ?", me pregunta. "Porque - agregué - Ud. será el tercer Papa de Venecia; después de los cardenales Sarto y Roncalli, Ud. será el tercer Papa de Venecia; sí el tercer Papa".

Está claro que, no teniendo alguna familiaridad con el Card. Luciani, por no haber hablado nunca con él, ni haberlo visto antes de entonces, el mío no podía ser absolutamente un chiste gracioso.

La mía era una convicción que me salía de la profundidad del corazón y del espíritu : casi una inspiración interior.

Cuando aquella tarde del 26 de agosto de 4 meses después, el humo blanco de la chimenea de la Capilla Sixtina anunciaba al mundo la elección del nuevo pontífice, casi grité de alegría dentro de mí : "Ahora corro a hacer sonar las campanas por el nuevo Papa. Será el card. Luciani; y se llamará Pablo o Juan".

La diferencia es sólo aparente : se llamará Juan Pablo".

 

don Matteo Passut

 


 

Cambio de cruces

 

 Recuerdos de su maestro, don Giulio Gaio. "Con memoria lúcida y extraordinaria propiedad de lenguaje, hablaba de aquel "bocia" (muchacho) que escribía temas de diez o doce carillas obligándolo a fatigas suplementarias de maestro. "Era el primero de la clase, un cañón, pero no he notado nunca en él un sentimiento de superioridad sobre sus compañeros".

Las relaciones entre maestro y alumno no se habían interrumpido con el seminario. Don Giulio las definía "cordiales, espontáneas, por no decir, amigables. Lo que no impedía - son siempre palabras suyas - que no hubiera también discusiones, especialmente en algunas valoraciones de carácter político y eclesial, las cuales, sin embargo, no turbaron nunca las relaciones de amistad verdadera ".

En una entrevista del '86, nos había dicho : "He enviado a don Albino las felicitaciones cuando había sido elegido para Vittorio Veneto y le he asegurado también mi oración al Espíritu Santo para que lo ayudara a llevar aquella cruz que le había llegado, he agregado bromeando, también en reparación a aquélla a que me condenaba cuando él estaba en IV y en V grados con sus temas que no terminaban más".

 

G.M.

 


 

Críticas

 

"Hoy he hecho feliz a un sacerdote, pero he dejado descontentos a, por lo menos, diez, que luego no serán tan benévolos conmigo", exclamó Luciani durante el almuerzo, después de haber firmado el "nombramiento" de un "Monseñor" (...)

"Miren que ningún gobierno humano es infalible : piensen que la misma Providencia de Dios es criticada por el hombre : si llueve, porque llueve; si hace calor, porque hace calor ... y así sucesivamente".

También a Luciani llegaban expresiones como : "nómina hecha a caso ... sin criterio ... ¿ qué espera para nombrar ?... hay que ser más enérgicos, usar el báculo". Y el obispo, entonces, girando el anillo del dedo y, tal vez, acomodándose el solideo, casi siempre atravesado, exclama : "¡ Qué miseria ! ¡ Qué miseria ! Las necesidades de las almas sacrificadas por sueños ambiciosos, por ilusiones del amor propio, por intereses y satisfacciones de las familias, por cálculos de avaricia, por vanidad del respeto humano. Somos sacerdotes de Cristo que,  por amor de las almas, se inmoló a sí mismo, se hizo obediente hasta la muerte, y muerte de Cruz".

A él, luego, se le observaba, benévolamente que, cuando llegaba a una parroquia, no tenía encima ningún signo "rojo", sino un aire humilde y desconocido. Acostumbraba, entonces, a sonreír y decir : "Pongámonos también un poco de rojo si ésto sirve para salvar las almas y para ir al paraíso".

 

don Francesco Taffarel

 

 


 

Un encuentro impresionante

 

Recuerdos del hermano del Papa, Edoardo Luciani. "Edoardo era el familiar que más confianza tenía con Albino. Lo vió la última vez pocos días antes de la muerte, en el departamento papal.

Cuando llegó el momento de los saludos, Albino lo abrazó fuerte, largamente. Nunca había sucedido; los "montañeses" son gente sobria , poco amiga de sentimentalismos. "Como si fuera un adiós definitivo".

Tratamos de preguntar si Juan Pablo I mencionó alguna vez algún proyecto para el pontificado. Y, he aquí, imprevistamente, surgió un secreto que Edoardo Luciani mastica adentro desde hace años. Un secreto que nos deja enmudecidos.

"Proyectos para el Pontificado ... Sólo el mínimo indispensable necesario a las exigencias de la Curia. Y ¿ quiere saber por qué ? Pues bien, yo siempre estuve persuadido de que mi hermano sabía anticipadamente que su pontificado debía durar muy poco, y aún por ésto no concibió programas a largo plazo".

Se piensa enseguida en la salud delicada de Juan Pablo I. La sobrecarga de trabajo, el stress físico y emotivo ... Pero no se refiere a ésto Edoardo, cuando dice que el hermano Papa "sabía" que tenía que morir pronto. "Mire, sobre la salud de Albino se han dicho y escrito demasiadas cosas erradas, al menos, exageradas ... Me dan ganas de decir que tenía una salud de hierro. Yo he sido artillero, de constitución robusta, pero nunca habría resistido el ritmo de vida para él normal cuando era Patriarca de Venecia : despertador a las 4.30 de la mañana; día completo hasta las 22.30 de la noche".

¿ Por qué, entonces, Juan Pablo I  presentía que su pontificado debía durar "muy poco" ? Aquí la desconcertante respuesta de Edoardo Luciani. "Yo creo que su presagio de una muerte repentina, como Papa, estuvo ligado a un largo coloquio que Albino tuvo con la única vidente de Fátima todavía viviente.

Se encontró con sor Lucía el 11 de julio de 1977, en Portugal, justo un año antes del Cónclave de cual salió Papa. Fue la religiosa quien pidió de encontrarlo y de poder hablarle. Mi hermano salió impresionado. Cada vez que, en las charlas con nosotros mencionaba éso, su rostro se ponía pálido. Como si un pensamiento oscuro lo turbara en lo profundo.

Todos nosotros nos hemos quedado siempre impresionados. Ahora, a posteriori, juntando todas las menciones que hacía mi hermano en varios coloquios, es todo más claro. Aquel día, la vidente le dijo algo que se refería, no sólo a la Iglesia, sino también a su vida, el destino que Dios le preparaba ..."

¿ Una oscura predicción respecto de la elección pontificia, seguida de una muerte dramática y repentina ? Parece justo éste el pensamiento, más bien, la íntima "persuasión" del hermano de Juan Pablo I".

 

Lucio Brunelli

de Il Sabato

  28 agosto 1993

 


 

" Mamá, ¡ mira al Papa ! "

 

"Recen a la Virgen por el Papa", decía a los niños, y luego, tal vez pensando en la tremenda responsabilidad del pastor universal de la Iglesia, había agregado : "Recen por mí a la Virgen para que no me haga convertir en Papa".

Ésta es la invitación del Card. Luciani a los chicos de Canale D'Agordo. La Virgen habrá ciertamente escuchado las oraciones inocentes pero - como sabemos - no pudo hacer nada. El Card. Albino Luciani tenía que convertirse en Juan Pablo I.

Al humilde patriarca de Venecia no quedará otra cosa que lamentarse (buenamente, se entiende) con los cardenales algún mes después : "Dios los perdone por lo que han hecho conmigo ..."

El domingo antes de que muriera Pablo VI, el 27 de julio, el card. Luciani se encontraba en Premana, pequeño pueblo montañés de la provincia de Como. Caminaba por la calle, entreteniéndose en hablar con la gente del lugar, cuando he aquí que un niño, en medio del estupor general, exclamaba en voz alta : "Mamá, ¡ mira al Papa !". El cardenal esboza una sonrisa divertida y dice : "¡ No, es otro !"

Pero, el signo premonitorio más conocido es el que dio Pablo VI que, en 1972, en visita a Venecia, se quita la estola y la pone sobre los hombros del patriarca haciéndolo "poner todo rojo" ("yo nunca me había puesto tan rojo", dirá el  Papa Juan Pablo en el primer  inolvidable saludo a los fieles el día siguiente a la elección)".

 

 

Con el auto roto a las "puertas" del Cónclave

 

 

 

 

"El día de la Asunción de la Virgen, el Card. Luciani está en Roma, en preparación del Cónclave, y celebra su Misa en la iglesia de San Marcos (cerca de Plaza Venecia), de la cual lleva el título cardenalicio.

En la homilía habla a los fieles de la Virgen, Madre de la Iglesia, hermana nuestra, invitando repetidamente a orar a la Madre de Dios por la elección del Papa, por el futuro Papa. Pero el patriarca no piensa en lo más mínimo en sí mismo.

Él está tan cierto de volverse a Venecia que, el día mismo de la entrada al Cónclave, irá a solicitar al mecánico que repare rápidamente su viejo auto - roto a las puertas de Roma : "Les  recomiendo, hagan lo más rápido posible. Tendré que volver a casa (Venecia) en pocos días y no sabría cómo hacer para recuperar el auto si tuviera que dejarlo aquí".

 

 

El Santuario y los partidos de bochas

 

"Pero, demos un paso atrás : ¿ quién era y de dónde venía Albino Luciani ?

De familia pobre, padre emigrante, conoció una infancia de sacrificios y privaciones. "Una vida mísera - cuenta el hermano, Edoardo - ; de mayo a octubre, se iba a la escuela con los pies desnudos : el resto del año, los zuecos de madera. Terminada la lección, debíamos conducir la vaca al pasto y cortar el heno ... Papá estaba lejos".

También de seminarista, Albino pasará los veranos cortando heno en la montaña.

Mientras el padre está en el exterior a causa del trabajo (y manda el dinero para mantener los estudios del hijo que está en el seminario), toca a la madre Bortola ("santa mujer") guiar a la familia.

Uno de los recuerdos más bellos de aquellos años probados y laboriosos será para Albino la peregrinación al Santuario de Pietralba (Bolzano).

Había 60 - 70 km de camino entre las montañas : iban a pie y la mamá llevaba atrás la harina para hacer la polenta para comer.

Cura, obispo y luego cardenal, Albino permanecerá fiel a esta peregrinación anual, quedándose a veces en el convento del Santuario para un breve período de retiro o de descanso. Durante esta permanencia sucedía que el cardenal fuese a comer a la trattoría para acercarse a los peregrinos y a la gente del lugar.

Cerca había una cancha de bochas y aquí Luciani no perdía la ocasión de jugar un partidito de bochas".

 

Stefano Andreatta

de "Il Rosario"

n. 19/1978

 

 


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