Las florecillas del Papa Luciani

 

Parte XV

 

 

 

 

 

† Dedicado a la memoria de Mons. Vincenzo Savio, Obispo de Belluno-Feltre, fallecido el 31 de marzo de 2004.

 


 

 

 

 

 

 

Querido amigo, don Vincenzo:

 

Ayer estuve en Belluno para darte el último adiós. Aún cuando me quedé afuera de la Catedral, llenísima, esperé para poder saludarte. Escuché con emoción las palabras de mi Patriarca, el Cardenal Scola, y, al final de la Misa, los testimonios de tu sobrina sobre los últimos días y las últimas horas de tu vida terrena y también la de tu cuñado. No pensaba que tenía que encontrarme un día... tan pronto... que saludarte en aquel ataúd... ¡Yo rezaba por vos! ¿Te acordás cuando el 26 de agosto pasado, durante las celebraciones por el XXV de la elección del Papa Luciani, te había preguntado cómo estabas y me respondiste que bastante bien y luego te dije que había tanta gente que rezaba por vos y vos agradeciste? No obstante la gravedad de tu enfermedad, ¡yo tenía esperanza! Pero, se sabe, los caminos del Señor no son los nuestros. La última mitad de tu episcopado en Belluno estuvo marcada por el Via Crucis. Vos seguiste adelante, no obstante los sufrimientos, para cumplir con tu deber de pastor. No has querido abandonar a tu grey. Fuiste corajudo, ¿Sabés? ¡Lograste hacer en poco tiempo tantas cosas! ¡También la de haber escuchado y concedido el vivo deseo de tanta gente en todo el mundo que, hace tantos años, pedía la beatificación del Papa Luciani! ¡Cuánta alegría sentí el 23 de noviembre pasado cuando te vi firmar las actas del proceso, junto con don Giorgio y los otros sacerdotes encargados! Fue la última vez que te vi con vida... Quién sabe si el Papa Luciani fue a tu encuentro en el Paraíso con su bellísima sonrisa y te preguntó: "¿Pero qué hiciste?". Y tú, tal vez, le respondiste: "¡Disculpá, pero la gente insistía!". Me gusta imaginar este encuentro entre vos y don Albino. Pienso que te habrá perdonado porque, ahora, no hay nada que hacer, el proceso ya comenzó.

Y así nos encontramos, querido don Vincenzo, como siempre queriendo descifrar los designios de Dios sin lograrlo nunca... El Señor sabe lo que hace y si lo hace así, que no es la primera vez que sucede (lo hemos visto con el Papa Luciani), será para nuestro bien. ¡En tan poco tiempo en Belluno te has hecho amar!

Yo te digo, como te lo dije el 23 de noviembre, más bien, te lo repito: "¡Gracias, gracias por todo lo que has hecho por el Papa Luciani!"

 

Gloria C. Molinari

 Venecia, 3 de abril de 2004

 

 

La autora con el grupo de "Amici di Papa Luciani" y Mons. Savio

el 26 de agosto de 2003

 

 


Entrevista aparecida en "Famiglia Cristiana"

«Cierto no en gestos clamorosos, como en algunos grandes santos, sino en su santidad ordinaria. En aquella santidad, o sea, la que nos reclama la carta de Juan Pablo II Novo millennio ineunte. La enseñanza ejemplar es: sé tú mismo y realiza tu deber hasta el fondo, aún si costará sufrimiento. Lo que cuenta no es mi persona, sino lo que me ha llamado a ser el Señor. Y, en un mundo de arrivistas y demagogos, me parece un gran mensaje. Es su profecía».

«Sólo por coherencia y por deber en lo que se refiere a una exigencia superior. Era un hombre del "sí sí, no no", porque consideraba que la coherencia interior al proyecto de Dios sobre ti es también, al final, la raíz más profunda de tu felicidad. Por esto ha aceptado ser impopular, como sucedió para ciertas elecciones sufridas cuando fue Patriarca de Venecia. Es un valor para reconsiderar en estos tiempos en los que se ejerce el poder con los sondeos. No era hombre de conveniencias, pero dice bastante su célebre sonrisa que parecía encantado de encontrar a las personas como si fueran siempre algo maravilloso, para amar».

«La capacidad de ir a lo esencial de las cosas y de relativizar cada problema. De aquí su estilo de pobreza como opción de vida».

«Su fina cultura que sabía esconder haciéndose simple con los simples; y luego la notable actividad de organizador cultural y de formación a la participación socio-política en su tierra. Pocos recuerdan que fue el primero en hacer abrir los cineforums en la diócesis y que encaminó hacia la política a más de un bellunés».

Alberto Laggia

Septitembre de 2003

 

 

Mons. Savio con uno de los cuadritos con una hoja

 del breviario del Papa Luciani que luego fueron

distribuidos a los párrocos de Belluno el día del 

inicio de la causa de beatificación

 

 


Entrevista aparecida en "Avvenire"

Hacia los altares: Extraordinario en las "virtudes ordinarias"

El Obispo de Belluno, Vincenzo Savio, motiva así el inicio del proceso de beatificación.

Desde Canale d'Agordo (Belluno)

¿Por qué el proceso de beatificación? ¿Sólo por la devoción popular que está creciendo año a año alrededor del Papa Luciani?

Basta entrar en la parroquia de Canale d'Agordo para darse cuenta. El libro de los testimonios, junto al busto en bronce de Juan Pablo I, se termina en pocas semanas.

 

"Es importante tener a Luciani como un acompañante que nos introduce a redescubrir la santidad ordinaria". 

 

Esta, en cambio, la motivación con la cual el Obispo de Belluno-Feltre, monseñor Vincenzo Savio, explica porqué ha decidido, junto a su Iglesia diocesana, verificar si existían las premisas para abrir la causa que podría llevar al hijo más ilustre de esta tierra a los altares.

Causa de beatificación que será introducida oficialmente el próximo otoño, mientras están en fase de establecimiento la comisión histórica y la teológica. Y ya se han tenido interrogatorios.

 

"En efecto, hay de parte de la gente una difusa percepción de la santidad personal del Papa Luciani - confirma monseñor Savio -, en particular de su fuerza espiritual. Luciani no ha sido un santo excepcional, no es, o sea, un santo que se explique por milagros, obras o vicisitudes de quién sabe que naturaleza  o alcance. Su santidad consiste en el ejercicio de las virtudes cotidianas, en lo ordinario de la vida".

 

Una santidad que se la ha construido en un contexto de absoluta normalidad: la familia, la comunidad parroquial, la vida pastoral. Y "como párroco" Luciani ha vivido también su servicio episcopal, de Patriarca en Venecia y de Papa en Roma.

 

"A mí me parece que este hecho ha sido portentoso porque nos da esperanza. Confiamos mucho en él - prosigue el Obispo - porque nos da la fuerza interior necesaria para indagar con más serenidad esta vida de santidad. Por lo cual, con don Bosco, diría " es hermoso ser santos, por lo tanto, debemos hacernos santos". Esta espiritualidad ordinaria del Ochocientos, se transforma por eso en la santidad justa para un mundo como el nuestro ultra ocupado, comprometido, ordinario, exactamente". 

 

Luciani, además, como educador. Un elemento más para la causa de beatificación. Según monseñor Savio, en efecto, "ha hecho crecer alrededor de sí óptimos elementos, una serie de laicos empeñados que han entrado en el mundo de la política, de la cultura, con competencia, signando de veras la historia participativa y social de nuestro tiempo".

 

Una curiosidad: Luciani ha sido un pionero en la utilización del cineforum en la actividad cultural y en la misma pastoral. En efecto,  - confirma Savio - "ha creado alrededor de sí un equipo de personas que todavía lo recuerdan como su educador aún cuando él no ha aparecido nunca, no ha fundado ningún grupo".

 

Luciani, en fin, no ha hecho nada de excepcional, pero "ha sido excepcional en lo ordinario".

 

 

Francesco Dal Mas

24 de agosto de 2003

 


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