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Los diez
"milagros" del Papa Luciani
Son
250 mil las firmas que sostienen la causa de beatificación.
Las
perspectivas y el procedimiento a seguir. Don Carlin y el párroco de
Canale, don Tison, invitan, sin embargo, a la máxima cautela.
BELLUNO. Serían ahora una decena los casos de curación que tienen de
milagroso y que son atribuidos al Papa Luciani, elegido al solio
pontificio el 26 de agosto de 1978. Un número más que suficiente, estos
milagros, para sostener el pedido de apertura del proceso de
beatificación, ya solicitado por 250.000 fieles. Tantos, al menos, son
aquellos que han suscripto la petición, que queda todavía abierta en
Canale como lo está en Venecia. Pero, tanto el párroco de Canale
D'Agordo, don Andrea Tison, como don Mario Carlin, director de "Humilitas",
aconsejan prudencia.
"Humilitas" es el periódico que da cuenta de la figura y de la
obra de Luciani, recogiendo también importantes testimonios de su trabajo
y que trae su título del lema del Pontífice desaparecido. En fin,
sostienen los dos sacerdotes, que debe evitarse cualquier forma de
fanatismo. Es de la misma opinión sor María Edvige Pinaffo que, de
milagros entre los parientes, tiene dos : la hermana, Inés, sobreviviente
a una dificilísima operación al corazón, y el yerno de un hermano,
curado de un tumor en el cerebro.
«Tengo entre las manos, desde hace algunos años, la documentación
relativa a un joven que "milagrosamente" se curó de cáncer»,
hace saber don Tison. «Se la haré llegar, antes de dejar la parroquia,
en septiembre, al obispo, monseñor Brollo, para que la conserve y la use
como mejor lo considere oportuno». Pero, ¿se trata verdaderamente de un
milagro ? «Puede ser. Las historias clínicas podrían hacerlo intuir.
Pero es necesario que sean los expertos quienes las verifiquen. Yo no lo
soy. Por lo tanto, no me pronuncio, aunque estaría muy contento de que se
tratara de una curación milagrosa». «Más
importante todavía que los milagros y que la misma beatificación»,
puntualiza, por su parte, don Carlin, «es la necesidad, más aún, la
urgencia de que se valorizara esta figura de Papa. Hoy, en efecto, nos
encontramos en presencia de una extraña "conjura del silencio",
que está poniendo el palo entre las ruedas a cuantos quisieran que se
perpetuara la memoria de este hijo ilustre de la tierra bellunesa, dada la
ejemplaridad de su vida».
Hoy, en Canale d'Agordo, se recuerdan, con una ceremonia religiosa, los 22
años de la elección al pontificado de Albino Luciani, nacido el 17 de
octubre de 1912 y ordenado sacerdote el 7 de julio de 1935. No se excluye
que hoy mismo don Tison entregue al obispo, monseñor Pietro Brollo, el
pliego relativo al último "milagro". Se refiere a un joven del
Veneto, del cual don Andrea no quiere revelar la identidad. Se limita a
especificar : «Hoy es un padre de familia. Hace una decena de años,
sufría de una grave forma tumoral. En esa época, vino en peregrinación
a Canale D'Agordo y ha repetidamente invocado la gracia del Señor, por
intercesión de Luciani. Logró curarse. Se laureó, se ha casado
felizmente y ha tenido hijos».
Estos testimonios, como las firmas por la beatificación, se conservan en
los archivos de la diócesis, en Belluno. Pero, por el momento, no se sabe
cuándo y en qué modo podrá comenzarse el proceso que debería llevar a
Luciani a los altares. Usualmente, compete a la diócesis, en la cual el
futuro santo muere, hacerse cargo del encaminamiento del procedimiento.
Pero, en Roma, Luciani ha vivido sólo poco tiempo. Juan Pablo II, que el
próximo 3 de septiembre, beatificará a Juan XXIII, a quien, por otra
parte, se debe la nómina del entonces vicario general de la diócesis de
Belluno-Feltre a obispo de Vittorio Veneto, ha confiado, a su tiempo, a
monseñor Maffeo Ducoli que, si había dificultades en Roma, se habría
podido tratar de obviarlas en Venecia o en Belluno, abriendo en estas
sedes la causa. «Anteponiendo que, a mi parecer, es más importante hoy
valorizar cuanto Luciani ha testimoniado, más que insistir exclusivamente
en la beatificación», interviene don Carlin.
«Es
verdad también que si se piensa seguir por este camino, como deseo, es
oportuno hacerlo en tiempos muy estrechos. Una causa de beatificación,
para no encontrar obstáculos de carácter histórico, debería realizarse
antes de los 30 años de la muerte. Al menos, iniciarla en este lapso de
tiempo». Según
don Carlin, luego, en caso de milagros, son más productivos, a los fines
de la canonización, los que Luciani podría cumplir como "Siervo de
Dios", el primer estadio hacia la canonización, antes que aquellos
ya ocurridos, que, en todo caso, «quedan como signos importantes» de la
ejemplaridad de la persona para proponer al honor de los altares. «Un
proceso, ahora», agrega don Carlin, «sería, por otra parte, necesario
porque están todavía vivos numerosos testigos que pueden confirmar cómo
este Papa no ha sido el "meteoro" como se dice, sino que durante
toda su vida ha cultivado virtudes que son un ejemplo para los cristianos».
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