24 años de espera

 

Y finalmente llegó el día: 26 de agosto de 2002.

El pueblo natal del Papa Luciani, Canale d’Agordo, adornado con banderas vaticanas e italianas, los estandartes que recuerdan un nuevo aniversario de la elección al Solio Pontificio, esta vez el XXIV. Una novedad: el gran retrato del Pontífice a la entrada del pueblo para dar la bienvenida a peregrinos y visitantes que cada año aumentan y que el día anterior fue objeto de pintadas ultrajantes de parte de manos anónimas - ¡por ahora! - que tal vez no entendieron - o no quieren entender - que un corazón lleno de Jesucristo como el del Papa Luciani, lleno de amor por los demás, una imagen, un recuerdo que quedó impreso en los corazones de todos aquellos que sí lo hemos entendido y amado, en Italia y en el exterior, católicos o no, no se puede borrar con inscripciones insultantes, en este caso, o con el silencio u otros métodos más o menos originales, en otros.

 Ya apenas después de la muerte de Juan Pablo I se hablaba de su santidad de vida. Algún año más tarde se empezaron a conocer los primeros milagros que, con el paso de los años, aumentaban cada vez más así como la cantidad de personas que dejaban su firma para pedir la beatificación.

 Día especial entonces este 26 de agosto de 2002. Circulaba desde algunos meses atrás, y algún diario ha hablado sobre ello, la posibilidad de introducir la Causa de Beatificación del queridísimo Papa Luciani y que se esperaba se diera el anuncio durante la Misa celebrada por el obispo de Belluno-Feltre, Mons. Vincenzo Savio.

 Yo tenía un gran deseo: estar presente y así poder escuchar en persona la respuesta a tantas oraciones y trabajos realizados en estos 24 años. El Señor me concedió esta gracia.

Pero mi presencia no era la única: gente del lugar, peregrinos, una iglesia llenísima, y junto a ellos llevaba conmigo, si se puede decir, en espíritu la presencia de las personas con las que he colaborado en estos últimos tres años desde cuando comenzamos nuestra gran aventura de llevar a la Web, a través de nuestros sitios, la santa figura del Papa Luciani. Pero no sólo ellos estaban junto a mí en espíritu en el momento del anuncio: una gran cantidad de personas en todo el mundo que me decían vía e-mail cuan importante era y es para ellas el Papa Luciani y su deseo de verlo santo.

Y junto a mí, esta vez en persona, Massimiliano Piovesan, coordinador de "Amici di Papa Luciani", con el cual pude compartir la alegría de un pueblo en fiesta luego del anuncio de la próxima nómina de un Postulador para iniciar los primeros pasos hacia una eventual Causa de Beatificación

 Ahora, todo queda en manos del Señor…

 

Gloria C. Molinari

“Amici di Papa Luciani”

Venecia, 5 de septiembre de 2002

 


Amici

GCM 2002