XXV Aniversario 1978 - 26 de agosto de - 2003

Elección de Juan Pablo I

 

Ier Encuentro de "Amici di Papa Luciani"

25-26-27 de agosto de 2003

 

25 DE AGOSTO

 

"Amici di Papa Luciani" se reúne por primera vez después de casi tres años de su nacimiento. Un encuentro esperadísimo sobre todo porque estaba de por medio una fecha importante como la celebración del XXV aniversario de la elección de nuestro querido don Albino.

 

Nuestra base fue el Centro Papa Luciani en Santa Giustina Bellunese. Catorce los participantes. Mons. Giorgio Lise, director del Centro y Vice-postulador de la causa de beatificación del Papa Luciani, nos ha acogido con tanta gentileza. También sor Mauriza, la superiora.

 

Hacia las 16, don Giorgio nos llevó a dar una vuelta por el Centro y nos explicó un poco la historia. Luego, vimos un video sobre el Papa Luciani y, al final, don Giorgio nos explicó los diferentes pasos de la causa de beatificación que comenzará oficialmente en otoño (n.d.a: días después, el obispo Mons. Savio ha confirmado el inicio para el 23 de noviembre). Don Giorgio también dijo que el proceso podría durar años, tal vez diez, a lo cual los "Amici" exclamamos con un: "Eh, nooo!!!" Esperemos que no. ¡Todos deseamos no tener que esperar tanto!

 

Luego, el grupo fuimos a otro salón e hicimos una especie de mesa redonda donde Max mostró un poco de bibliografía y artículos aparecidos en los periódicos para conmemorar el aniversario y cada uno de nosotros contamos la historia personal de nuestro encuentro con la figura del Papa Luciani. De todos nosotros, sólo don Angelo, guía espiritual del grupo y párroco de Max, ha conocido personalmente a don Albino, el cual, en aquel momento, era joven sacerdote que daba un curso en la diócesis de Padova y don Angelo asistía como seminarista.

 

Después de la cena, fuimos de nuevo al salón para escuchar a don Ettore Fornezza, de Venecia, también él miembro del Club, que nos contó su historia, cómo don Albino ha sido para él un padre, un modelo de sacerdote. De él recibió la ordenación sacerdotal en 1974. Nos ha hecho reír y gozar con tantas anécdotas, algunas inéditas, que nos ha permitido descubrir a un Luciani aún más humano. Don Ettore... un cura fiel, un cura que le estuvo cercano en los momentos más difíciles de la historia de la Iglesia veneciana durante el Patriarcado de don Albino.

 

Hacia las 22, el momento de oración en la capilla...

 

Finalmente, todavía un momento de distensión y conversación antes de descansar.

 

 

26 DE AGOSTO

 

A las 06.30 comienzo a escribir un pensamiento:

 

 

Hace 25 años... 

  Son las 07.25 del 26 de agosto de 2003. No he podido casi pegar un ojo esta noche, inmersa en tantos pensamientos y recuerdos que se agolpaban en mi mente, sobre todo siendo consciente de encontrarme respirando el mismo aire puro de las montañas de esta tierra bellunesa, aquí, en el Centro Papa Luciani en Santa Giustina Bellunese, tan llena de la presencia de un hijo de esta tierra que está en el Cielo y que hoy celebraremos con tanta alegría su sí al Señor para convertirse en su Vicario...

Don Albino... Un sí providencial que ha cambiado la Historia y la Vida de la Iglesia y ha cambiado la vida de tantas personas como la de quien suscribe. El recuerdo de su primera aparición luego de la elección. Parecía que el Espíritu Santo, luego de haber descendido sobre él, una vez abiertos los ventanales de la Basílica Vaticana y aparecido ante la vista de todo el mundo, hubiera descendido sobre la multitud y se hubiera extendido hasta alcanzar los televisores de aquellos que estábamos mirando.

Fue suficiente una sonrisa; quizá la timidez fascinante, la emoción de la elección que le hacía temblar la voz, el saludo con la mano que nos ha conquistado a todos. Pero una cosa percibimos casi inmediatamente: el amor... el amor de un padre que nos quiere a todos... y los hijos... nosotros...que se le devolvíamos. Comprendimos, ese día, su mensaje de amor, sin haber dicho ninguna palabra. Porque el amor se capta a veces así. Es todo...

Hace 25 años... nunca te olvidaré.

Querido don Albino: quiero decirte que te quiero mucho también hoy, como ayer, como mañana, como hace 25 años, ¡como siempre...!

Gloria C. Molinari

 

 

A las 08.15, la oración en la capilla. Luego del desayuno, en marcha hacia Caviola, a pocos kilómetros de Canale d'Agordo, donde debíamos tener el encuentro con Edoardo y Pia Luciani. Antes de llegar, hicimos una parada en Agordo para visitar la iglesia donde don Albino fue capellán.

 

En Caviola, nos estaban esperando otros dos "Amici" los cuales se unieron al grupo. Además estaban también don Ettore y Patrizia Luciani, autora de una tesis universitaria sobre los años belluneses de don Albino ("Un prete di montagna" - "Un cura de montaña"). Los "Amici" fueron saludados por Edoardo. ¡Se veía en los rostros un cierto grado de conmoción! Cierto, Edoardo, hermano de nuestro querido Papa, la historia viviente... "¡Demasiado clamor!", nos dijo. Se refería al "demasiado clamor" que los periódicos estaban haciendo en los últimos días para recordar la figura del hermano, especialmente en lo que se refiere a la beatificación. Edoardo..., también él nos ha hecho divertir cuando contó una historia "poco edificante", son palabras suyas, de cuando Albino era un chico... ¡muy astuto! Un juego donde habían participado ellos dos y otros dos más. Un juego de kermesse con un único beneficiario que se llevó los premios más importantes: ¡Albino!

 

Pia contó la historia de su relación afectuosa con su tío desde que era una niña cuando por primera vez la acompañó a la escuela en Fano y fueron en tren. Lloraba Pia y el tío le había dicho que le escribiera una carta. Y con el intercambio de cartas nació esta relación de confianza y confidencia. "Era una persona excepcional", dijo Pia. Hablando de lo que había contado su padre, Edoardo, dijo que su tío: "Era vivaz, malo, no, y esto es importante decirlo. El se construyó su personalidad". Ciertamente, le habrá costado no pocos sacrificios construirse una personalidad como la que todos nosotros hemos podido apreciar viéndolo como Sumo Pontífice.

 

 Los "Amici di Papa Luciani" el 26 de agosto de 2003 con Edoardo y Pia Luciani

  

Luego del almuerzo en Canale, nos dirigimos a participar de la Misa que sería concelebrada a las 16 por el Patriarca de Venecia, Mons. Angelo Scola, el obispo de Belluno-Feltre, Mons. Vincenzo Savio, el obispo emérito de la misma diócesis, Mons. Maffeo Ducoli y por el obispo de Vittorio Veneto, Mons. Alfredo Magarotto, con la participación de los sacerdotes de la zona, de Venecia y otros, entre los cuales estaban: el párroco de Canale-Vallada, don Sirio Da Corte, Mons. Giorgio Lise, don Ettore Fornezza de Venecia, don Licio Boldrin, de la diócesis de Rovigo, nuestro capellán, don Angelo, el Vicario General de Venecia, Mons. Beniamino Pizziol.

 

Eran las 14 y no había más lugar en los bancos. A las 16, la procesión. Aplausos acogieron a los obispos.

 

SANTA MESSA Y HOMILIA DEL PATRIARCA DE VENECIA EN LA CELEBRACION EUCARISTICA CON MOTIVO DEL 25° ANIVERSARIO DE LA ELECCION DEL CARD. ALBINO LUCIANI COMO PAPA JUAN PABLO I

 

 

 El patriarca de Venecia, mons. Angelo Scola, durante

 la homilía en la iglesia parroquial de Canale d'Agordo

 

 

Sentado, detrás del altar, casi escondido, estaba Edoardo Luciani, quien, al final de la Misa, fue saludado por el Patriarca y luego por la gente que había hecho una fila.

 

Luego, el grupo de "Amici" saludó en la plaza al Patriarca Scola, a Mons. Ducoli, quien nos preguntó cómo iba el encuentro de "Amici", y a Mons. Savio, quien gentilmente firmó un libro sobre el Papa Luciani a Carla, uno de los miembros de nuestro Club, y a la que suscribe el hermoso poster-recuerdo de las celebraciones por Juan Pablo I. Y luego, ha posado con nosotros para la foto de grupo.

 

 

 

 

Poster-recuerdo de las

 celebraciones por el Papa Luciani

 

Una bella sorpresa en la plaza para coronar una jornada estupenda, un testimonio extra para los "Amici": don Licio Boldrin, gran amigo del Card. Luciani, nos ha contado algunos recuerdos.

 

Después, todos a la pizzería y vuelta a Santa Giustina.

 

 

27 DE AGOSTO

 

Ultima jornada. Reunión final para el intercambio de opiniones y testimonios y finalmente el pedido de repetir el encuentro. Los pensamientos, los deseos, los sentimientos de los participantes los pueden ver en el sitio de "Amici" (por ahora sólo en italiano). Una experiencia inolvidable, con momentos fuertes, emotivos, espirituales...

 

 

Max y la autora con Mons. Giorgio Lise en el Centro Papa Luciani

 

 

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APENDICE

 

La prensa ha dedicado numerosos artículos en recuerdo del XXV aniversario de la elección de Juan Pablo I:

 

 

 

 

También, el Santo Padre, Juan Pablo II, ha recordado a su inmediato predecesor con una homilía durante la audiencia general del 27 de agosto de 2003:

 

25° aniversario de la elección y muerte del Papa Juan Pablo I

Juan Pablo I, maestro de fe límpida

1. El sábado 26 de agosto de 1978, por la tarde, fue elegido pontífice mi venerado predecesor Juan Pablo I. Ayer se cumplieron veinticinco años de aquel acontecimiento.

Vuelvo hoy a aquellos momentos, que tuve la alegría de vivir con íntima emoción. Recuerdo cómo sus palabras llegaron al corazón de la gente que llenaba la plaza de San Pedro. Desde su primera aparición en el balcón central de la basílica vaticana, se entabló con los presentes una corriente de simpatía espontánea. Su rostro sonriente, su mirada confiada y abierta conquistaron el corazón de los romanos y de los fieles del mundo entero.

Procedía de la ilustre comunidad eclesial de Venecia, que en el siglo XX ya había dado a la Iglesia dos grandes Pontífices: San Pío X, de cuya elección al solio pontificio este año conmemoramos el centenario, y el beato Juan XXIII, de cuya muerte recordamos en junio el cuadragésimo aniversario.

2. "Nos abandonamos confiados a la ayuda del Señor", dijo el nuevo Papa en su primer radiomensaje (27 de agosto de 1978: L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 3 de septiembre de 1978, p. 4). Fue, ante todo, un maestro de fe límpida, sin concesiones a modas pasajeras y mundanas. Trataba de adaptar sus enseñanzas a la sensibilidad de la gente, pero conservando siempre la claridad de la doctrina y la coherencia de su aplicación a la vida.
Pero el secreto de su fascinación era un contacto ininterrumpido con el Señor. "Tú lo sabes.

Contigo me esfuerzo por tener un coloquio continuo", había apuntado en uno de sus escritos en forma de carta a Jesús. "Lo importante es imitar y amar a Cristo":  esta es la verdad que, traducida a la vida diaria, hace que "cristianismo y alegría vayan unidos".

3. Al día siguiente de su elección, en el Ángelus del domingo 27 de agosto, después de recordar a sus predecesores, el nuevo Papa dijo: "Yo no tengo la sapientia cordis del Papa Juan, ni tampoco la preparación y la cultura del Papa Pablo, pero estoy en su puesto. Debo tratar de servir a la Iglesia" (L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 3 de septiembre de 1978, p. 11).

Estaba muy unido a los dos Papas que lo habían precedido. Ante ellos se hacía pequeño, manifestando una gran humildad, que para él constituyó siempre la primera regla de vida. Humildad y optimismo fueron la característica de su existencia. Precisamente gracias a estas dotes dejó, durante su paso fugaz entre nosotros, un mensaje de esperanza que encontró acogida en muchos corazones. "Seamos optimistas a pesar de todo -solía repetir-. La confianza en Dios debe estar en el centro de nuestros pensamientos y de nuestras acciones". Y afirmaba con realismo animado por la fe: "Los protagonistas principales de nuestra vida son dos:  Dios y cada uno de nosotros".

4. Su palabra y su persona habían entrado en el corazón de todos y, por eso, fue muy dolorosa la noticia de su muerte repentina, que sobrevino en la noche del 28 de septiembre de 1978. Se apagaba la sonrisa de un Pastor cercano a la gente, que con serenidad y equilibrio había sabido entablar un diálogo con la cultura y con el mundo.

Los pocos discursos y escritos que nos legó como Papa enriquecen la colección no pequeña de sus textos, que a veinticinco años de su muerte conservan una actualidad sorprendente. Dijo una vez: "El progreso con hombres que se amen, considerándose hermanos e hijos del único Padre Dios, puede ser algo maravilloso. El progreso con hombres que no reconocen en Dios a un único Padre, se convierte en un peligro continuo" ¡Cuánta verdad en estas palabras, útiles también para los hombres de nuestro tiempo!

5. ¡Ojalá que la humanidad acoja esta advertencia tan sabia y apague los numerosos focos de odio y violencia presentes en tantas partes de la tierra, para construir en la concordia un mundo más justo y solidario!

Por intercesión de María, de la que Juan Pablo I se declaró siempre tierno y devoto hijo, pidamos al Señor que acoja en su reino de paz y alegría a este fiel servidor suyo. Pidamos también que su enseñanza, que tiene una dimensión práctica para la vida diaria, sea luz para los creyentes y para todas las personas de buena voluntad.

 


 

Amici

GCM 2003